Profecías del fin de Bogotá

Durante siglos la humanidad ha tenido profetas, unos más acertados que otros, pero todos buscando la manera de descubrir con anterioridad los acontecimientos de magnitud considerable acaecidos (realmente por suceder) a la humanidad. El Apocalipsis (o Libro de las Revelaciones), las Profecías de Nostradamus, las Profecías del Antiguo Testamento, el Tanaj hebreo, los Profetas modernos de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos días y un largo etcétera hacen parte de ese selecto grupo de textos y personas que le han pegado por lo menos a UN acontecimiento histórico, podríamos incluir a los llamados autores premonitorios en este grupo: Julio Verne, Gordon Thomas, Edgar Allan Poe (ver "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" y el naufragio de "Mignonette" en 1884), Orson Wells o el mismísimo Isaac Asimov, quienes describieron el curso de la historia con eventos específicos...
De la misma manera Bogotá tuvo una profecía, muy macabra para mi gusto, dictada por el padre Francisco Margallo y Duquesne en 1927, quién, técnicamente, nos maldice con un terremoto, pero ya van mas de 80 años y no ha sucedido nada (o ya sucedió), y es precisamente esa falta de precisión el común denominador de todos los profetas de todos los tiempos, es como si todos arrojaran piedras a una copa de vidrio a varios metros, inevitablemente alguno la golpeará en algún momento. Sin embargo hoy encontré una profecía escabrosa, que se cumplió en menos de un par de décadas y que, con la única imprecisión ubicada en un NOMBRE, parece aferrarse a nuestra realidad actual...

No se ustedes, pero desde hoy, me declaro fiel creyente de las predicciones de Santiago Moure y Martin de Francisco en el Siguiente Programa.

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