País de m...

Si uno se para en Wikipedia y busca "Colombia" se va a encontrar con el siguiente texto:
"El nombre de Colombia fue concebido por el venezolano Francisco de Miranda para denominar la unión de las actuales repúblicas de Ecuador, Colombia y Venezuela, en homenaje a quien descubrió América, Cristóbal Colón (en italiano Cristoforo Colombo). El apellido de Colón (Colombo) proviene a su vez del latín columbus, que significa palomo, macho de la paloma (en latín columba), animal que simboliza la paz"

Resulta paradójico pensar que, a pesar de la intención de bautizar esta hermosa tierra de esa manera, es la paz de lo que más carecemos. Y si, es cierto que todo viene sucediendo por un profundo problema social que se ha agudizado con los actores armados y con la fecundidad de esta tierra, que mal usada, se ha convertido en el paraíso para los productores de sustancias no muy santas, pero también hay algo que esta fuertemente grabado en cada uno de nosotros, desde el principio de este insípido cuento. Esta situación ha transformado hasta los tuétanos a la sociedad, pero, si nos vamos un poco en retroactivo, no es más que la repetición de la amarga manera en que "civilizaron" estas tierras: A sangre y fuego.
Devolvámonos unos centenares de años y hagamos, hacia adelante, un recuento de términos, los cuales, si usted hace un poco de memoria, se le harán muy familiares:
  • Chapetones & Criollos
  • Centralistas & Federalistas
  • Godos & Cachiporros
  • Liberales & conservadores
  • Mamertos & Paracos
  • Honestos & Corruptos
¿Nota las semejanzas? Increíblemente, nos hemos disputado por años entre extremos, y parece que nuestra sociedad no entiende que somos los mismos contra los mismos. Ahora, en época presidencial, cuando las esperanzas están reverdeciendo en los tonos de cada uno de los partidos políticos que hacen gala de sus seguidores, nos encontramos con que, como siempre, ninguno de nosotros queremos un cambio real, y trasladamos las antiguas diferencias a unas más modernas, le cambiamos el nombre,  y seguimos con los improperios de turno. Que si somos de la corona española o libertarios nacidos en América, que queremos un gobierno centralizado o la presencia de estados federados, que tenemos ideales conservadores o liberales, que somos gobiernistas o de la oposición, que comulgamos con la derecha o con la izquierda, que apoyamos a un presidente o a otro... y ahora, que somos honestos o que somos corruptos... Gracias pueblo colombiano por transformar completamente el matiz decisivo de la sociedad, gracias por presentarnos esa gama reducida de tonos, donde todo es de un color u otro, sin existencia de intermedios.
Nos quejamos del todo vale, o de los atentados terroristas, nos quejamos de los que evaden impuestos o de los que despilfarran recursos del estado, nos quejamos de los países que se entrometen en nuestras decisiones y de no hacer buen uso del monopolio de la fuerza, nos quejamos hasta de quejarnos... ¿No es acaso igual de importante quejarnos de la vida de idiotas que estamos llevando? ¿Por que escandalizarse al ver una imagen del Ché o del General Rojas Pinilla, y no hacerlo cuando toda la sociedad esta polarizada en extremo? Es tan ridículo esgrimir argumentos como el de "el cambio esta con nosotros, los demás están mal"... Hoy más que nunca estoy convencido que este país no necesita ni de unos, ni de otros... Nos necesita a todos, o en su defecto, y si fallamos en integrarnos como sociedad, no necesita a ninguno. EL día que entendamos que la fuerza real esta en lo que nos hace iguales, y no en lo que nos hace diferentes, tal vez logremos dar ese paso hacia adelante, paso que nos ha costado en demasía... Y como diría Cesar Augusto Londoño...