Cuando la vida cambia

En muchas ocasiones decidí estar solo, aislarme permanentemente de las personas para evitar cualquier contacto furtivo que pudiese desencadenar un dolor mío o un dolor ajeno, es bien sabido que quien no siente, no sufre, y que mejor manera de blindarse ante todo que no estar cerca a nada ni nadie.

Sin embargo, ya hace un buen tiempo una personita testaruda a más no poder empezó a acercarse, de a poquitos, como el tigre que acecha al cervatillo, observándome, conociéndome, haciéndose notar, era inevitable que no me interesara el hecho de que alguien se interesara en mi (redundante, ¡no?)...

Hoy, un poco más de 2 años después, la personita se ha sabido convertir en la compañía perfecta, en el complemento para los hobbies, para los gustos y hasta para los disgustos, estoy seguro que es de las personas más grandes que he conocido, pero sin duda la que más me ha enseñado, hoy ya no me abandona en los sueños, aunque ya más de una vez me ha dejado con el miedo de no saber donde se encuentra... Debo agradecer a su testarudez, si no fuera así hubiese abandonado la idea (o sea Yo), pero no la abandonó y ahora esta conmigo =D..

Gracias pedacito!

Comentarios